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Publicada Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2019
28/01/2020

España creó 402.300 empleos en el año pasado. En el cuarto trimestre el número de empleados subió en 92.600 personas, lo que representa el mejor cuarto trimestre desde que se inició la recuperación, según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De esta forma, la ocupación cerró el año cerca de los 20 millones de personas. Por su parte, el número de parados también se recortó en 22.500 personas entre octubre y diciembre, una cifra similar a la del mismo trimestre del año pasado. Con ello, la tasa de paro ha caído dos décimas al 13,7% respecto al trimestre anterior y el número total de desempleados se sitúa en 3.191.900 personas.

El empleo creado en el cuarto trimestre se concentró en su mayoría en el sector servicios como es habitual en esta época que incluye la campaña navideña. Estas actividades crearon 83.000 puestos de trabajo. Le siguió la agricultura, con 47.500; y la construcción, con 14.000 ocupados más. La industria destruyo 52.100 empleos en este último trimestre.

El comportamiento del mercado de trabajo en el último trimestre ha ayudado a que el saldo de creación de empleo a final del año en el sector servicios quedara por encima de la media, tras avanzar un 2,5% por la ganancia de 374.600 nuevos puestos de trabajo. La industria generó 55.000 ocupados en 2019 (un 2% más interanual) y la construcción cerró el año estancada, con apenas 4.000 trabajadores más en el año. El 2019 fue un mal año para la agricultura que destruyó 31.700 empleos. Seis de cada diez nuevos ocupados de 2019 (246.800) fueron mujeres y casi la mitad de los trabajadores que encontraron un empleo son extranjeros. Además, casi toda la nueva ocupación se creó en el sector privado (360.000 nuevos ocupados en comparación con los 42.300 del sector público).

El Observatorio Laboral de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) realiza un análisis de la EPA cada trimestre. Pueden consultarlo en el siguiente enlace: Observatorio Laboral FEDEA


Novedades en la formación profesional
13/01/2020

La composición del nuevo Gobierno prevé la integración de la formación profesional para el empleo en el Ministerio de Educación y Formación Profesional. A la espera de la concreción práctica de este cambio en la asignación administrativa de este tipo de formación profesional, hasta ahora en el ámbito del ministerio competente en materia laboral, cabe hacer algunas consideraciones.

Por una parte, conviene recordar que la Ley Orgánica 5/2002 preveía la creación de un sistema integrado de cualificaciones y formación profesional, aunque respetando expresamente las diferencias entre la formación profesional adscrita al sistema educativo y la formación profesional adscrita al ámbito laboral. En la práctica, el desarrollo de esta Ley Orgánica ha dado lugar a dos ofertas paralelas de formación profesional basadas en ofertas de acciones formativas de ciclo largo, ambas generalistas y regladas, que acreditan competencia profesional en relación a un mismo catálogo de cualificaciones. Los instrumentos acreditativos de cada una de ellas, títulos y certificados profesionales, concurren en el mercado laboral y dan lugar a dos entornos de gestion diferenciados con sus respectivas redes de centros formativos y su propio entramado normativo.

La integración administrativa que ahora se plantea sugiere la voluntad de integrar la acreditación de la competencia profesional. En la práctica, esto supone la adscripción al Ministerio de Educación y FP de, al menos, dos elementos clave del sistema que requieren, efectivamente, una visión integrada. Por una parte, la ordenación académica de toda la oferta formativa acreditativa de competencia profesional y, por tanto, la correlación entre títulos y certificados de profesionalidad. Por otra, la evaluación y acreditación de la competencia profesional obtenida a través de la experiencia laboral y vías no formales de formación.

Se intenta asegurar así, aparentemente, la coherencia de toda la acreditación de competencia bajo unos mismos criterios. Cabe interpretar que estos criterios unificados para el reconocimiento oficial de la competencia profesional integrarán los requisitos académicos y los procesos de evaluación.

Para que esto resulte posible, es previsible que el Ministerio de Educación y Formación Profesional asuma las competencias plenas de la ordenación normativa sobre títulos y certificados de profesionalidad y, para ello, asuma también los Centros nacionales de referencia de las distintas familias profesionales que hasta ahora dependían de la administración laboral. Esta red, junto con el Instituto nacional de cualificaciones, que ya estaba adscrito a este Ministerio, debería permitir una integración efectiva de todos los instrumentos formativos oficiales con las cualificaciones profesionales que les sirven de referencia.

Más dudoso es que se produzca en la práctica una integración absoluta de los presupuestos, dada la diferencia de las fuentes de financiación, y de los instrumentos de gestión, dada la diferencia de objetivos y metodologías que aplican respectivamente las administraciones educativas y laborales. Asimismo, conviene recordar que dentro de la formación para el empleo conviven ofertas formativas de distinta naturaleza, no todas ellas vinculadas a la acreditación de competencias referenciadas al catálogo de cualificaciones, y que una parte de la formación laboral es difícilmente disociable de las políticas activas de empleo y otra, distinta de la anterior, es también difícilmente concebible fuera de la negociación colectiva.

Estas diferencias de enfoque subyacen incluso hasta el nivel constitucional y repercuten en los títulos competenciales educativo y laboral. En este sentido, conviene recordar que el título competencial educativo se concreta en el artículo 27 de la Constitución Española, mientras que es el artículo 40.2 el que compromete a los poderes públicos al fomento de una política que garantice la formación y readaptación profesionales, como parte de los derechos laborales que se describen en este artículo que forma parte de los principios rectores de la política social y económica.

Mientras se concretan todos estos aspectos a nivel normativo y de gestión, parece útil tener presente el Plan estratégico de formación profesional publicado por el Ministerio de Educación y Formación Profesional cuya lectura que adquiere ahora una mayor relevancia para vislumbrar las previsiones en esta materia.

Por otra parte, para no perder de vista la vinculación con el empleo y el mercado de trabajo, conviene también tener a la vista el último estudio publicado por el Observatorio de las ocupaciones del Servicio público de empleo estatal en relación con las necesidades formativas.

Plan Estratégico Formación Profesional Sistema Educativo 2019-2020
[Descargar PDF: 1,97 Mb]
Informe de Prospección y Detección de Necesidades Formativas 2019
[Descargar PDF: 18,93 Mb]

Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo 2020
20/01/2020

Casi 500 millones de personas trabajan menos horas remuneradas de las que desearían o no tienen suficiente acceso al trabajo asalariado, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2020 analiza los principales desafíos del mercado laboral, como el desempleo, la subutilización de la mano de obra, la pobreza de los trabajadores, la desigualdad de los ingresos, la parte del ingreso destinada a la fuerza de trabajo y los factores que excluyen a las personas del trabajo decente.

El informe muestra que el desajuste entre la oferta y la demanda de mano de obra se extiende más allá del desempleo a una amplia subutilización de la mano de obra. Además del número mundial de desempleados (188 millones), 165 millones de personas no tienen suficiente trabajo remunerado y 120 millones o bien han abandonado la búsqueda activa de trabajo o no tienen acceso al mercado laboral. En total, más de 470 millones de personas en el mundo se ven afectadas. El informe analiza también las desigualdades del mercado laboral. A partir de nuevos datos y estimaciones, muestra que a nivel mundial las desigualdades de ingresos son superiores a lo que se pensaba, sobre todo en los países en desarrollo.

Otras desigualdades significativas – definidas por sexo, edad y ubicación geográfica – siguen siendo factores pertinaces de los mercados laborales actuales, constata el informe, limitando tanto las oportunidades profesionales individuales como el crecimiento económico general. En particular, un número impresionante de jóvenes, 267 millones (entre 15 y 24 años) no trabaja ni estudia o recibe formación, y muchos más tienen que soportar malas condiciones de trabajo.

En lo que se refiere al crecimiento económico, el informe constata que el ritmo y la forma actuales del crecimiento están entorpeciendo los esfuerzos dirigidos a reducir la pobreza y mejorar las condiciones de trabajo en los países de bajos ingresos. 

Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo 2020 (Resumen)
[Descargar PDF: 411,62 Kb]
World Employment and Social Outlook. Trend 2020 [EN]
[Descargar PDF: 2,04 Mb]

La mitad de la población ocupada aumentó su salario en 2019, pero un 21% perdió poder adquisitivo
28/01/2020

El 55% de la población ocupada logró un aumento de sueldo en 2019, frente a un 21% que perdió poder adquisitivo, ya que incrementó su salario en menos de un 1%, según un informe de Infojobs. El portal de empleo explica que los incrementos inferiores al 1% suponen una pérdida de poder adquisitivo, porque el índice de precios de consumo (IPC) cerró 2018 en el 1,2%. La posición laboral, la edad, el tipo de jornada y el contrato son factores clave en el porcentaje de aumento. Así, un 62% de la población declara que el incremento de salario que obtuvo en 2019 se sitúa entre el 1% y el 3%, para un 14% fue de entre el 4% y el 10%, y solo un 4% recibió un incremento superior al 10%.

En este sentido, contrastan los extremos de edad: un 45% de los jóvenes logra una subida salarial, frente al 62,5% de los mayores de 54 años. El tipo de jornada y contrato también son relevantes a la hora de conseguir un aumento. Cuando el contrato es indefinido lo consiguen el 58%, cuando es temporal, el 42%. Por otro lado, mientras el 53% de las mujeres obtienen un incremento, en el caso de ellos la cifra asciende hasta el 57%.

Además, uno de cada tres directivos que percibió una subida salarial lo hizo por encima del 4%, mientras que sólo un 18% de la población ocupada con una posición laboral de mando intermedio y un 17% de empleados lo hizo. En el otro lado, observamos como solo un 9% de directivos han recibido un incremento inferior al 1%, frente a mandos intermedios y empleados que lo hacen un 17% y un 23%, respectivamente.

Entre los que han obtenido una subida salarial, dos de cada tres confiesan que no está satisfecho con el aumento percibido. Solo en el 34% de los casos, esa subida salarial es satisfactoria. Este factor se vincula a la edad: cuanto más jóvenes, más satisfechos. Mientras que para un 46% los jóvenes de entre 16 y 29 años la subida salarial ha sido suficiente, sólo un 28% de los mayores de 54 lo considera así.

NP Informe Infojobs: La mitad de la población ocupada amentó su salario en 2019
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Un empleo contra la violencia
07/01/2020

La violencia de género es una de las lacras más importantes de nuestra sociedad. Mediante la séptima edición del informe Un Empleo contra la Violencia, la Fundación Adecco busca analizar y denunciar la situación de vulnerabilidad que sufren muchas mujeres al estar desempleadas y cómo el empleo puede ser una buena herramienta para combatir la desprotección en la que se encuentran estas mujeres.

Este informe analiza la realidad de las mujeres víctimas de violencia de género, centrándose particularmente en el ámbito laboral. El informe ha basado sus conclusiones en una encuesta a 160 mujeres víctimas de la violencia de género, así como en un análisis de los datos de denuncias por violencia de género ofrecidos por el Consejo General del Poder Judicial.

Un 61% de las mujeres encuestadas víctimas de violencia está desempleada, frente al 19,8% que tiene un empleo. De las mujeres desempleadas, más de la mitad (50,6%) se encuentra en paro de larga duración. Por otro lado, el 68% de las mujeres víctimas asegura que el empleo le ha ayudado a superar la situación de violencia. 6 de cada 10 mujeres víctimas cree que de haber tenido un puesto de trabajo en el momento en que se produjo la situación de violencia, todo habría sido diferente. En cierto modo, estas mujeres pueden encontrar en el mercado laboral la posibilidad de incrementar su autoestima, autonomía e independencia, realización personal y red de contactos, además del mejor escudo protector para que la situación de violencia no se vuelva a producir.  El empleo se alza como la mejor herramienta para proporcionar a las mujeres víctimas de violencia de género la oportunidad de volver a ser libres y sentirse realizadas. De este modo, el empleo empodera transversalmente a las mujeres, incrementando su autonomía, independencia y autoestima, generando un círculo social saludable -alejada de relaciones tóxicas- y, por encima de todo, el empleo permite poder mirar al futuro con optimismo evitando caer de nuevo en una situación de violencia de género.

Un empleo contra la Violencia 2019
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